La corresponsabilidad: Historia de una madre

Escrito por coeducandoqueesgerundio 25-02-2018 en educar en igualdad. Comentarios (0)

Son las 9 a.m y mi madre se dispone, como cada mañana, a preparar el desayuno para mi padre. Mi padre es una persona y un hombre con unos principios y valores intachables, pero la educación que ha recibido es conservadora, al igual que mi madre, por tanto, los roles de género en mi casa están claramente asignados.

Tras desayunar, mi madre, limpia la cocina para que se encuentre lista para la hora de comer, pero antes, ha de ir a comprar, después poner la lavadora -si hubiese ropa ese día para hacer la colada- y al final, tender. Son las 2.pm, aproximadamente y estamos comiendo. Terminamos de comer y llega el segundo asalto de fregar los platos para que no se acumulen, limpiar el suelo de la cocina, etc.,mientras tanto, mi padre se está tomando el cortado descafeinado y no ha podido quitar la mesa porque ya había empezado su película (ni ponerse el cortado, claro). Mi madre hace de auxiliar de enfermería y le suministra las pastillas que mi padre se toma todos los día (establecer una alarma en el móvil para que te avise,parce ser que se relega a las nuevas generaciones).

Mi madre es la mediana de dos hermanos y una hermana. Mi abuelo era el capitán del barco y mi abuela recogía las olas que salpicaban la proa día sí y sía también, así, que imagínense los valores tradicionales que le inculcaron a mi amada madre...tuvo que dejar los estudios primarios para ayudar a mi abuela a recoger patatas, mi abuelo era portuario y eso era todo, ¿cómo se le iba a pedir más?, mi tía la pequeña, era demasiado pequeña para desempeñar cualquier profesión, así que los dos hermanos de mi madre estudiaban y estudiaban duro, serían hombres de provecho en un futuro y ese era el principal motivo por el que mi abuela y mi madre se deslomaban, para que ellos tuviesen oportunidades de ascender (digno del sistema patriarcal, aunque fuese sistema educativo, no olvidemos por quienes está compuesto, en su mayoría...).

Mi madre creció, siguió trabajando en profesiones eventuales, desde ayudante de modista, a dependienta en una tienda de pollos, ayudante de peluquería, pero eso sí, sin contrato.

Conoció a mi padre con 24 años y se casaron, tuvieron familia, una casa...y he de confesar que mi padre, a pesar de ser una persona conservadora, nunca le prohibió seguir trabajando o hacer cualquier cosa que ella deseara, no sé, por ejemplo, ir a una bar sola a tomarse un café después de trabajar, pero claro...no estaba bien visto, era la época del dictador español y las mujeres en el ámbito público eran consideradas ciudadanas de segunda.

Volviendo a mi padre, no le prohibió, pero le sugirió que estaba más capacitada para quedarse en casa, cuidar de mí y de las tareas del hogar, que él no sabía hacer nada porque ¡oye, no le habían enseñado y ya está! (siempre se puede aprender a hacer cualquier cosa, es la supervivencia humana y la responsabilidad, en este caso hacia tu pareja).

No es la biografía de mi madre cronológicamente, pero si la analizase desde el principio, me faltarían caracteres para completar este post...

En definitiva, ¿disfrutan del reparto de tareas o de la práctica de la corresponsabilidad en sus entornos? La respuesta es rotundamente no, conozco a muchas vecinas y amigas de la generación de mi madre y que las educaron en un entorno socio-cultural y familiar con un valores tradicionales, conservadores, cristianos y normativos, como consecuencia, ser mujer -o lo que la sociedad entiende lo que tiene que ser mujer como si hablásemos de determinismo biológico- es que una persona por el mero hecho de ser mujer y los condicionantes que he nombrado anteriormente, haya que cumplir las expectativas y exigencias del entorno que les rodea. Su rol está establecido y, compañeros y compañeras, la mayoría de los hombres que son educados también en un sistema patriarcal que les afecta, no creo que en la misma medida, pero les afecta, han de despojarse de sus privilegios, realizar una autocrítica de conciencia y hacerse responsable de los cuidados de los demás, de las tareas del hogar...de todos esos ámbitos subordinados al sexo débil , porque no se trata de un favor que hacen a otra persona, es la misma obligación que hay que compartir, independientemente del sexo/género.